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Una partitura que esperábamos escuchar, sin embargo, los años y los hábitos han llegado tan lejos, que han provocado la separación del piano y su teclado, haciendo imposible interpretarla.
Desde Gran Bretaña nos llega Head Over Heels, cortometraje nominado a los Óscar. Es el trabajo de fin de carrera de Timothy Reckart.
Cuenta la historia de un matrimonio al que los años de convivencia han ido desgastando hasta el punto de alejarlos por completo. Y de manera literal, mientras él vive en el suelo, ella lo hace en el techo, no encontrándose sino para chocar entre sí por formas de vivir antagónicas. Este impresionante trabajo en claymotion (stop-motion con figuras de plastilina), ha sido galardonado, como mejor cortometraje en varios concursos.
Nos sorprende ver cómo se puede expresar tanto sin palabras, y llegar a sobreentender, tan sólo por los gestos, la barrera invisible que separa a la pareja, alimentada con tantos años de incomprensión e indiferencia. Pero nos sorprende más, cómo utiliza una prueba del pasado para remover sus recuerdos y situarlos en un espacio común de encuentro, donde las vivencias y el conocimiento del otro lograrán acercarlos. Los pequeños detalles son los que consiguen unirlos en una escena final llena de sensibilidad y ternura.
No deja de ser un cortometraje optimista y creyente en las relaciones humanas.
¡Emprended la semana con mucho ánimo Calados, se acerca la primavera!
Un corto para mirar varias veces..., ciertamente muy logrado ese final. En fin, siempre es lo suyo pensar que donde algo hubo, siempre queda y habrá un resquicio para el reencuentro, por mucho que la situación "se enfríe".
ResponderEliminarHabrá que mirarlo con esa subjetividad objetiva, creo que el autor es lo que ha querido decirnos..
ResponderEliminarUn saludo Emilio
Una metáfora preciosa. Me gustó especialmente la imagen de la casa por el aire, el hogar a la deriva. La ternura del final viene de la mano de saber qué hacer con algo que en algún momento fue importante.. Y para cuando no se sabe, o no se quiere saber, o mientras te lo piensas, lo mejor es poder elegir. Yo me pido el suelo.
ResponderEliminarMe encantó. Saludos.
Sí, lo has descrito muy bien, cuando se levanta esa barrera que separa a dos personas relegándolas a mundos opuestos, es su mundo a la deriva, hay que recolocarse para volver a pisar suelo firme y volver a empezar o reencontrarse, siempre que se pueda.
ResponderEliminarSaludos Nepalí
Una historia francamente bonita.
ResponderEliminarLa ternura, la convivencia, el cariño..... buscan la manera de encontrar su continuidad en este viejo, manido y desquiciado mundo....
Un abrazo Gemela!
En este desquiciado mundo, hay que buscar asideros para no perderse definitivamente en él.
ResponderEliminarSaludos Latour