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viernes, 8 de noviembre de 2013

FOTO POR TÍ_Canasta de 2

Parada en la esquina, la mujer que viene de la compra con una generosa cesta de la idem, ni imagina que llegará a casa con algo más en su interior. Concretamente una pelota de intenso color magenta que un extraño ser, avituallado cual buzo galáctico, y oriundo del planeta Grafiti, está lanzando para encestar...

Al ver este excelente trabajo en la pared de la calle Na Jordana, pensé que sería bueno quedarme a decubrir a dónde lanzaba el personaje aquella pelota. A mi entender, el pelotazo debería de recibirlo cualquiera que asomase por la esquina. Pero antes de que eso ocurriera, y por suerte para el que no pasó, al poco rato, una amable transeunte, mientras departia con el vecindario, tuvo la ocurrencia de permanecer unos instantes a tiro del lanzador. O eso me pareció a mí. 

Aqui os dejo el momento. Juzgad vosotros.
Un saludo calado, con algo más ligero para esta semana.

sábado, 20 de julio de 2013

FOTO POR TÍ_¡AGUA, AGUA!



No conozco el idioma de estos subsaharianos. No sé si mencionan al líquido elemento cuando atisban la presencia policial. No creo que lo hagan. Indistintamente de cual sea su “señal de alarma”, uno sabe que esta se ha producido cuando los ve tirar de una cuerda y su paraeta se colapsa quedando convertida en segundos en un hato informe que oculta sus mercancías. Ilegales porque así lo dictan nuestras leyes. Baratas porque quizá sean demasiado caras las que venden las tiendas. Mercancías que sin embargo ellos pagan con los escasos beneficios de sus ruinosos negocios de supervivientes.

Como autónomo al menos eventual, como trabajador en paro, reconozco que hay a quien sus actividades resultan cuando menos molestas, y seguramente hasta lesivas. Los derechos tan arduamente adquiridos por trabajadores, autónomos y empresarios, son derechos que conllevan inherentes unas obligaciones. A ninguno nos gusta pagar por tener trabajo. Pero sin embargo, hay que hacerlo para procurar que el sistema sea rentable. Y como se ve, eso parece cada vez más utópico. Pero no entraré en esas cuestiones, nada refrescantes en estas fechas.

Lo triste y lo que trae al protagonista de la imagen de hoy a esta ventana, es que él no tenga esas obligaciones, porque tristemente, ni siquiera tiene derechos.

Así que cuando las fuerzas de la ley y el orden deambulan por las calles que ellos frecuentan, sus sentidos se afinan, sus músculos se tensan como felinos dispuestos a la caza, o mejor, como gacelas prestas a la huída, atentos al menor indicio de presencia policial. De pronto, a una señal que no llego a descifrar, cruzan unos gestos, tiran de una cuerda, convierten sus escaparates en pesados bultos que ocultan el delito, y salen corriendo en alocada dispersión, en direcciones diversas y sin mirar atrás.

Este casualmente se refugió, con la mirada perdida en busca de sus fantasmas, justo frente a mi cámara. No vi en ese punto su cara, pero su miedo y su angustia escapaban por sus poros y se sentían en el aire, a esos escasos metros que le separaban de mí. No me miró siquiera. Me espantaron sus horrores y pese a todo lo único que acerté a hacer fue apretar el disparador. Por otra parte, ¿qué más podría haber hecho?. 

Entonces notó mi presencia, se giró y me miró. Nuestros ojos se cruzaron unos segundos. Mi mirada le dijo que lo sentía. La suya, dura y triste, me hizo ver que sabía que yo no era su problema. 
Bajé mi cámara, pasé junto a él y seguí mi camino, y espero que él pudiese seguir el suyo.

sábado, 13 de julio de 2013

FOTO POR TÍ_Pinus Cañeriensis




Especie de despropósito arquitectónico-constructivo, uno más de los muchos que acompañan los asentamientos del Homo Sapiens, mezcla de vulgaridad, mal gusto, desorganización, desorden y ausencia absoluta de pudor, decoro y del más mínimo respeto por la estética.

Su hábitat son las fachadas más ruinosas y miserables de los hogares de la especie a la que se asocia, el hombre. Se caracteriza por surgir adosado a las fachadas, generalmente traseras y ocultas a la propia vista del morador de la vivienda.
Presenta variadas ramificaciones de toda índole, material, calibre y naturaleza, incluso algunas que de manera espontánea surgen a su cobijo, de tipo vegetal, como se aprecia por los brotes verdes que surgen a derecha e izquierda y las humildes florecillas que contra todo pronóstico desafían al inhóspito paraje en el que brotan, y que demuestran que pese a todo, la naturaleza y la vida sólo saben de supervivencia. Sin duda, sustrato, abono y agua no les faltan a las plantas para arraigar y prosperar en este microsistema soez y caótico, como la propia naturaleza de su obrador.

Y es que al mirar hacia arriba mientras paseaba por las callejuelas, me sorprendió encontrar aquel curioso “árbol” de tuberías de uralita, tubos de PVC y cables de todo tipo dibujarse sobre la destartalada y maltrecha pared de viejos ladrillos y sus grandes desconchones.

Me pregunto si serán estos los únicos “árboles” que dejemos a los tataranietos de los nietos de nuestros nietos…

sábado, 1 de junio de 2013

FOTO POR TÍ_Un día de estos...



¡Pierde uno hasta la cabeza!

Hay que estar pendientes de dónde ponemos las cosas. Uno empieza por dejar las llaves sobre la encimera de la cocina, o por colocar la compra sobre la cama, o dejar el abrigo en la mesa del comedor. 

Pero cuidado... Que se lo digan si no a esta pobre señora, que acaba por tener, sin saber cómo ni porqué, la cabeza en su regazo. Para hacérselo mirar..., ¿Que no?

sábado, 18 de mayo de 2013

FOTO POR TÍ_Des...




Lo que pienso de la banca de este país, y a la vez, lo que ellos han hecho con la confianza que les damos.

"Y eso es todo lo que tengo para decir sobre eso"
Forrest Gump

sábado, 20 de abril de 2013

FOTO POR TÍ_Pasos




Pasos.
Dan pasos. Todos van o vienen. Nadie permanece quieto. Nadie posa para mí. Es la fotografía en la calle, la fotografía callejera. Andas, cámara en mano, atento a lo que pasa delante de tus ojos, tratando de ver en cada banalidad, en cada cotidiano e insignificante gesto de todo cuanto te rodea, un motivo para capturar un pedazo de tu propia historia, de tu propio paso por el mundo, porque aunque tú no salgas en la foto, tú eres quien la hace.
El perro entrando por la izquierda del encuadre, con la mirada perdida en su ensoñación perruna. Saliendo por la derecha el transeúnte que, en el plano medio, parece descubrir que una cámara le mira pero la ignora, apresurado e indiferente. Entre ambos y en dirección opuesta a ellos, el hombre que habla por teléfono y el amigo que camina a su lado cerca de la palmera central, ajenos los dos a perros y a corbatas.
Todos, cada uno en su personal espacio y tiempo, vienen o van. Ninguno es consciente de la presencia de otros, ninguno de ellos concede importancia al resto de los personajes que coexisten en un escenario que sólo yo construyo.
Sin embargo, la cámara acecha, atiende sus diversas trayectorias, vigila sus gestos, prevé sus posiciones relativas y absolutas. Modifico a cada instante el encuadre, cambio sutilmente el ángulo de la cámara, me desplazo unos centímetros, izquierda y derecha, hacia un sentido o el otro… En un brevísimo lapso de tiempo, parecen coincidir todas sus inercias para colocarse de la única manera en la que me resultan un todo armónico y  único, pero un todo efímero que nace para desaparecer tras el cientoveinticincoavo de segundo que dura el disparo.
Luego cada uno de ellos seguirá su particular ruta y darán otros pasos, pero esos ya no coincidirán nunca más delante de mi cámara.