Mostrando entradas con la etiqueta Inmigración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inmigración. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de junio de 2014

PASABA POR AQUÍ: "HÁBLAME DE TÍ"



Siento que el tema que ocupa mi espacio hoy, esté estrechamente relacionado con el de Latour del miércoles pasado, lo siento, no por vosotros, podéis digerir ésto y mucho más, sino porque haya motivos para hacerlo…



“No puedo olvidar la desesperación que sentí al ver frente a mis ojos todas aquellas personas saltando la valla de Melilla. Eran las siete de la tarde del 23 de Abril de 2014. Fue entonces cuando comprendí que es absolutamente imposible entender el sufrimiento ajeno desde el sofá de casa. No se puede”. 


Así empezaba un artículo de Mireia Pujol, que da paso a un cortometraje documental que os presento, titulado “Diario del hambre” Mas de 10 m para el que tenga tiempo y ganas de verlo. El tema de la inmigración llena ríos de tinta, el tratamiento mediático que se hace de lo que ocurre en torno a seres humanos en busca de un sueño y de las dificultades, los riesgos y la barbarie que se encuentran, está sesgado, manipulado, y sólo tiene una explicación “El hambre”

Muchas son las familias que se arruinan para procurarle a uno de los suyos, la posibilidad de poder alcanzar “el paraíso” aún a riesgo de que no haya retorno a una convivencia normal si fracasa. 

La crisis económica se ha convertido en demasiadas ocasiones, en motivo para retroceder en el avance de la lucha contra el racismo y la xenofobia”, es más, la situación actual ha transformado en chivos expiatorios a algunos grupos vulnerables como son los inmigrantes y los solicitantes de asilo, a quienes se les acusa de ser la causa de la difícil situación económica, 

Reconociendo que la crisis ha repercutido negativamente en la sociedad española. ¿No vislumbramos una dinámica en curso, que deberíamos considerar seriamente,  para evitar el deterioro de la situación, relacionada con el racismo en España?.

Culpar, como se hace, a los grupos más vulnerables, de la crisis económica, puede generar un clima de hostilidad y violencia racial contra estos grupos. Y no digamos si el  discurso de odio y xenófobia ha sido esgrimido por dirigentes políticos. Los líderes políticos tienen la responsabilidad de denunciar en términos rotundos este tipo de discurso, en particular, cuando sale de sus propias filas.....

 "La mierda ya no viene, la echo yo a base de hostias". Josu Bergara, Alcalde de Sestao
(Declaraciones que salen  a la luz por una cámara oculta)

Con el apoyo de toda la Corporación Municipal comparece y rectifica,  como se lo habían pedido todos los grupos políticos del parlamente vasco...

¿No será que en el fondo, somos un poco racistas, que nos cuesta admitir que el respeto a la dignidad de cualquier ser humano, debería ser una prioridad?


DIARIO DEL HAMBRE from Mireia Pujol on Vimeo.

La desesperación de ellos cuando nos miran, hace que bajemos la cabeza de verguenza...

Marinela

sábado, 20 de julio de 2013

FOTO POR TÍ_¡AGUA, AGUA!



No conozco el idioma de estos subsaharianos. No sé si mencionan al líquido elemento cuando atisban la presencia policial. No creo que lo hagan. Indistintamente de cual sea su “señal de alarma”, uno sabe que esta se ha producido cuando los ve tirar de una cuerda y su paraeta se colapsa quedando convertida en segundos en un hato informe que oculta sus mercancías. Ilegales porque así lo dictan nuestras leyes. Baratas porque quizá sean demasiado caras las que venden las tiendas. Mercancías que sin embargo ellos pagan con los escasos beneficios de sus ruinosos negocios de supervivientes.

Como autónomo al menos eventual, como trabajador en paro, reconozco que hay a quien sus actividades resultan cuando menos molestas, y seguramente hasta lesivas. Los derechos tan arduamente adquiridos por trabajadores, autónomos y empresarios, son derechos que conllevan inherentes unas obligaciones. A ninguno nos gusta pagar por tener trabajo. Pero sin embargo, hay que hacerlo para procurar que el sistema sea rentable. Y como se ve, eso parece cada vez más utópico. Pero no entraré en esas cuestiones, nada refrescantes en estas fechas.

Lo triste y lo que trae al protagonista de la imagen de hoy a esta ventana, es que él no tenga esas obligaciones, porque tristemente, ni siquiera tiene derechos.

Así que cuando las fuerzas de la ley y el orden deambulan por las calles que ellos frecuentan, sus sentidos se afinan, sus músculos se tensan como felinos dispuestos a la caza, o mejor, como gacelas prestas a la huída, atentos al menor indicio de presencia policial. De pronto, a una señal que no llego a descifrar, cruzan unos gestos, tiran de una cuerda, convierten sus escaparates en pesados bultos que ocultan el delito, y salen corriendo en alocada dispersión, en direcciones diversas y sin mirar atrás.

Este casualmente se refugió, con la mirada perdida en busca de sus fantasmas, justo frente a mi cámara. No vi en ese punto su cara, pero su miedo y su angustia escapaban por sus poros y se sentían en el aire, a esos escasos metros que le separaban de mí. No me miró siquiera. Me espantaron sus horrores y pese a todo lo único que acerté a hacer fue apretar el disparador. Por otra parte, ¿qué más podría haber hecho?. 

Entonces notó mi presencia, se giró y me miró. Nuestros ojos se cruzaron unos segundos. Mi mirada le dijo que lo sentía. La suya, dura y triste, me hizo ver que sabía que yo no era su problema. 
Bajé mi cámara, pasé junto a él y seguí mi camino, y espero que él pudiese seguir el suyo.