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viernes, 21 de noviembre de 2014

FOTO POR TÍ_Mundos paralelos

Parado en el centro de la plazuela en la rotonda donde los trenes cambian de sentido, espero el momento. Ahí viene, lo suficientemente lento como para que seguirlo no sea un problema. Lo suficientemente rápido como para que quien sufra el disparo, no sienta apenas el "impacto". Busco una imagen que voy construyendo en mi cabeza.
A medida que se acerca acelero el paso y me voy aproximando hasta alcanzar una distancia acecuada al encuadre que busco, con el objetivo que uso. Cámara al ojo, encaro el tren y comienzo a recorrerlo en el sentido opuesto a su marcha, convencido de que alguna mirada acabará cruzándose con la mía. Enseguida y antes de lo esperado, localizo esa mirada y hago la foto.

Son mundos paralelos. 

La máquina de hierro chirría sobre sus raíles mientras da la vuelta en Pont de Fusta. Los rostros tras las ventanas viven en su particular universo. Viajan en el tren, pero realmente van dentro de su propio mundo. Inclinada la cabeza sobre su teléfono. O dormitando algunos. Unos pocos conversan con quien tienen al lado o enfrente. Algunos van escuchando música con los auriculares conectados a sus móviles (de nuevo). 
Sólo unos pocos viajan oteando otro mundo, el que queda tras el cristal de la ventana. Uno en el que un tipo, extrañamente, les apunta justo entonces con una cámara de fotos. 
Por un instante los mundos paralelos dejan de serlo y un hálito apenas perceptible sella en la imagen el encuentro.
Buen fin de semana Calados!



jueves, 30 de octubre de 2014

CONDUCTORAS SUICIDAS. VOYAGE, VOYAGE...



Se sentía como una heroína, había defendido su trabajo como una jabata mano a mano con su compañera, en un  perfecto tandem, rompiendo las líneas enemigas de los nervios y la inseguridad, en un terreno extraño, lejos de su tierra, después de recorrer cientos de kilómetros compartiendo viaje y asiento con ella, cómplice de la aventura laboral.

Dos abejitas trabajadoras que se afanan en reinventarse, en contrastar ideas, dibujarlas desde varios puntos de vista, en un toma y daca propio de disertaciones de dos filósofas en pleno mundo de las Ideas platónicas que se afanan en plasmarlas en la realidad imperfecta. La mejor de las veces que ha habido tal sintonía, tal compenetración. ¿Serán los largos años de experiencias compartidas? ¿El haber conseguido esa ósmosis entre el trabajo y la amistad?  Imaginad los viajes de esta pareja. Hasta el infinito y más allá.

Esta vez la vuelta a casa se impone hacerlo por separado. Sola ha sido un acierto encontrar la puerta de salida de tantas que tiene la plaza Mayor hacia la calle de la estación, después de desayunar en ese bar de uno de sus soportales con ese camarero extrañamente poco hablador. Mascaba la soledad, mientras me cruzaba con los estudiantes que acudían al instituto de buena mañana y yo arrastraba la maleta cuesta arriba por esa calle empedrada que la frenaba y tamborilleaba. Preciosas esas calles con sabor a medievo si no arrastras una maleta. Aún así llego a la estación con más que sobrado tiempo de espera y me quedo destemplada con este loco tiempo de calores al mediodía y fresco por la mañana que te hace no acertar con la ropa que ponerte para estar sentada en ese banco solitario.
Descifro el panel de salidas de los autobuses y busco mi destino, Madrid, la metropolis, enredada en una madeja de conexiones viajeras. ¿Seré capaz de orientarme en esos transbordos de autobús, metro y tren? Se ve tan sencillo cuando un amigo nativo de la zona te acompaña por esos túneles y te lleva a buen puerto, pero cuando lo haces sin esa mano amiga, se te activan hasta los sentidos más arácnidos para tratar de no liarte y dar con la salida, saber sacar el billete en esas máquinas sin alma y no equivocarte de andén. Pierdes toda la vergüenza por asegurarte que vas bien y preguntas a ese ciudadano que supones será caritativo contigo, de colega a colega viajero.
El estrés recorre tu cuerpo, lo notas, comienzas a sentir las señales inequívocas en tu vejiga que maldices, porque ahora tienes también que buscar un baño, calcular si cabe la maleta en el cuchitril de la taza del vater, encajar el bolso donde puedas y maniobrar con acierto para descargar la increíblemente larga cascada amarilla. Esto no es natural, solo me había tomado un café con leche. Comprobado, los nervios son el mejor de los diuréticos.
Cuando por fin llegas a la gran, enorme, bulliciosa, estación de tren, recuerdas las instrucciones de tu amigo, todo recto y luego a la derecha. Pues no, no es tan sencillo, aquí hay más pasillos de los que me pintaron y quién mejor los conocerá, el guardia de seguridad, tan macizo y tan contundente en sus palabras. ¡Victoria!, he llegado al portal de entrada del AVE, donde me controlan el equipaje y llego a una sala de espera con auténticos asientos de tren, pero en dique seco. Acomodada a la espera de ser anunciado mi AVE, pienso, cuanto daría por una conversación con una amiga, y tal cual, suena el bip de un whasapp en mi móvil. Es mi compañera que se interesa por mis tribulaciones como viajera. Increíble, estamos coordinadas hasta en estos detalles.
Si ya pensaba que el mundo era pequeño, viajando con el AVE que realiza el viaje en una hora y media cuando se necesitan cuatro, todavía lo veo más encogido, pero es un placer viajar a tal velocidad, como un electrón viajando por un cable, sin percibir esa sensación de vértigo, sino con una suavidad solo sacudida por la sorpresa al cruzarte durante menos de un segundo con el AVE que va en sentido contrario.

De vuelta al hogar, al camino más que conocido, a la anestesia de la rutina diaria, hasta que echemos de menos esas mariposas que nos inviten a otra aventura viajera.


Small window, a music video for Luluc from nacho rodriguez on Vimeo.

Besos y abrazos de encuentros, queridos Calados y lectores.

Las Gemelas del Sur.

viernes, 12 de septiembre de 2014

FOTO POR TÍ_Hora de partir

Los que han tenido vacaciones, o los que han viajado, están mirando el reloj. O mejor, el calendario. Porque se acaban, las vacaciones y los viajes. Eso en el caso de haberlas tenido. Otra cosa es si se han disfrutado, o por el contrario se han padecido. Y más aún, eso para los que hayan tenido vacaciones. Eso significa que trabajan, lo que es mejor incluso que tenerlas. Es de nuevo el momento, y adocenando nuestra conciencia colectiva como en tantas otras ocasiones, caemos en los tópicos de siempre, los de todos los años...: otear nuevos rumbos, desear destinos por alcanzar, elegir caminos a seguir.

Es un hecho sin embargo que cada nuevo día es un nuevo camino a recorrer y que cada lugar al que llegas es tu último destino alcanzado. No importa si partes desde una estación o si tan sólo te levantas de una silla. No importa si es final de verano o principio de primavera, no importa el mes ni el día. No importa el momento ni el lugar.

Lo único cierto es que a menudo siento a la vida como si fuese un tren que miras pasar delante tuyo, como esos trenes que pasan, o llegan, o salen, de las estaciones de tren. A toda velocidad discurre ante nuestra mirada, en medio de un ensordecedor rugido, atronando el suelo con una rítmica secuencia... "cu-chú-cu-chú, cu-chú-cu-chú, cu-chú-cu-chú...", chirriando su redondos pies de hierro por raíles que discurren eternamente juntos y eternamente separados.

La cuestión es: ¿Cuál será la estación de llegada? ¿Cuánto dura el viaje? ¿Dónde estarán sus estaciones? y lo más importante... ¿Cuándo parará?

Sea como sea, saludos Calados para todos, desde cualquier andén, y hacia cualquier destino.

miércoles, 19 de febrero de 2014

CONDUCTORAS SUICIDAS: VIAJE INTROSPECTIVO


Fotografía: Eddie O’Bryan 



A veces, merece la pena mirar al cielo, a veces, conviene dejarse llevar por la laxitud que nos invade llegado el final de un día plomizo y exigente. A veces, es necesario bajar la guardia y abandonar el vehículo que nos controla y dirige diariamente a nuestro trabajo, nuestra rutina. A veces estamos tan cansados, que nuestro movimiento se hace lento y es en esos momentos en los que cedemos, nos rendimos, nos hacemos vulnerables, aunque callamos para que nadie lo note, entonces, miramos al cielo y nos sentimos inmersos en el universo, como cualquier destello en ese espacio infinito, colgados del cielo, y esperamos, esperamos que se  calmen todos los gritos, para poder, al fin,  oír los silencios...




Saludos Calados
Las Gemelas del Sur

jueves, 28 de julio de 2011

CONDUCTORAS SUICIDAS: Atasco y despedida.


Última semana de trabajo para muchos de nosotr@s, la mitad de este equipo se fue la semana pasada, y ésta, desaparece el equipo completo. Os dejamos por unas cuantas semanas para reencontrarnos en septiembre con personajes, anécdotas e historias nuevas......

.......Sergi ha recogido sus cosas y preparadas, aguardan al final de la escalera. María, responsable de intendencia, va recogiendo paquetes y dejándolos en la entrada, para que Manuel los organice en el portamaletas limitado de su coche. Es un trabajo en cadena que precisa organización, delegación y capacidad espacial.

Raquel va más despacio, y se resiste a dejar con los vecinos a Críspula, su tortuga, no está segura de que la cuiden bien, así que se confabula con su hermano Sergi, para buscarle un escondite seguro.

Manuel está encajando los bultos como las piezas de un puzzle, y.....por último, allá va Críspula, dentro de la fiambrera de la fruta, en la cesta de la comida, la que tiene orificios en la parte de abajo, así podrá respirar. Es un viaje largo, por eso Sergi alecciona a su hermana, para que cada poco tiempo, diga que quiere hacer "pis" y así puedan dar un vistazo a la tortuga.

Se ponen en marcha y ¡horror! una cola de espanto les espera y absorbe. No pueden parar, pasa el tiempo; calor, sed, nerviosismo, los ánimos se caldean, Raquel y Sergi no dejan de hablar y pedir que paren. Manuel gira la cabeza para pedirles silencio, en ese preciso instante, el grito de María los calla de golpe y un chirriar de ruedas con olor a chamusquina, acompañado del estallido sordo de plancha contra plancha, termina con la visión aterradora de una colisión sin poder aventurar el final del cuento.

Han pasado tan solo unos segundos, unos segundos de vida que se han llenado de imágenes, ideas, manos, deseos, promesas y gritos. Afortunadamente, el avance provocado por la inercia del movimiento hacia delante, vuelve a su lugar de origen, sin tener que lamentar mayores daños que el dolor marcado en el rostro producido al desplegarse el airbag. Manuel y María miran hacia atrás, ¿estáis bien?, parece que sí. Raquel se ha puesto a llorar, muerta del susto, Sergi aguanta a duras penas las lágrimas y consuela a su hermana. Sin poder calcular el tiempo, ha llegado la ayuda, el equipo médico los atiende, la guardia civil los interroga y por último, ven como se lleva su coche una potente grúa.

María y su familia han tenido que retrasar las vacaciones, pero tan solo unos días, pues el taller les presta un vehículo de cortesía.

Pero...y ¿Críspula?, con el susto se olvidaron de ella. Al día siguiente, cuando recuperaron el equipaje, se la encontraron en la fiambrera de la fruta, plácidamente refugiada en su casa ambulante, sola, únicamente algunos restos orgánicos, delataban lo que fue y en lo que se había convertido, una cesta de frutas, variadas y frescas.....

Moraleja: Tranquilidad ante las adversidades, capacidad de superación y adaptación a los nuevos acontecimientos y sobre todo, instinto de supervivencia......y ganas de seguir adelante con los planes previstos.

No viene mal un poco de imaginación para combatir el estrés de los atascos.



¡Ahora sí! definitivamente os dejamos descansar de lecturas y visiones de estas conductoras que abandonan, de momento, el circuito de Calados para pisar otras pistas.....

Disfrutad y recordad nuestro deseo:

¡¡Buenas vacaciones y feliz retorno, queridos calados y lectores!!!

Las Gemelas del Sur