Esta niña se me ha quedado prendida en mi corazón, es realmente un amor, su voz, su imaginación, que a pesar de su discapacidad es capaz de entender el mundo de una manera muy personal y quizás mucho más rica que una persona que puede observar la realidad a través de la luz.
Es un corto de animación cuya producción corresponde a una graduación realizada por tres estudiantes graduados de la Universidad de Artes de Taiwan. Es un trabajo dirigido por los profesores, tremendamente artesanal ya que la animación la realizaron los alumnos dibujándola a mano con el fondo de delicadas acuarelas y las texturas se realizaron con lápiz.
En la habitación en completa oscuridad, Lucía, se mueve con toda soltura. Tiene memorizado el punto exacto de todos los muebles y parece que posee un radar para detectar alguna modificación, ese es su sexto sentido, una intuición extraordinaria. Percibe esa sensación extrasensorial en todo su cuerpo y no podría localizar cual es el sentido que lo detecta, o quizás sean todos juntos, queriendo suplir la falta del sentido de la vista. Lucía siempre explica que su oído trabaja por dos y se ha metamorfoseado en un oído de murciélago y que cualquier día se convierte en Batwoman (no suena mal, ¿verdad?).
Su sentido del humor es la pantalla tras la cual actúa con sombras chinescas y tras esa trastienda la realidad es otra.
Lucía tiene miedo, solo pensar que tiene que salir de su controlada morada, de su seguridad al andar, le descompone, pero sola y con el deseo de ser independiente o al menos con un grado de autonomía decente, se arma de valor y se lanza al agujero negro de la calle, al torrente de sonidos que tantas veces llega a aturdirle. No importa tiene la capacidad de memorizar la red de calles que le son habituales y cotidianas, es un ejercicio de prácticas maniobras, como una conquista militar. Las únicas barreras difíciles de rebasar, las trincheras de los pasos de peatones. ¿Cuándo salir de ellas para lanzarse a la trinchera del lado contrario? No se fía de seguir los pasos de otros peatones que se lanzan a cruzar sin saber si lo hacen con seguridad. Ahora ha bajado tanto la intensidad de circulación que aprovechan para pasar cuando está rojo, porque ellos si ven no venir a los coches. No tiene más remedio que pedir ayuda a algún samaritano seguro.
Pero esta vez no, la tecnología es su aliada, se siente un soldado biónico, con su móvil en el bolsillo y el bluetooth activado, el semáforo se conecta con él y al acercarse comienza a emitir unos tonos de orientación y comienza a cruzar gracias a otros tonos de paso y por fin sabe que el ciclo verde se acaba con los tonos de fin de paso. Solo se activa si lo solicitas con las ondas de tu móvil o del mando que existe también al efecto, de modo que no molestan esos antiguos sonidos que se activaban continuamente si o si, aunque solo cruzaran personas videntes.
Además es un sistema polivalente, porque es fuente de información al ciudadano en general, ya que puede recibir por bluetooth incidencias del tráfico, obras cercanas, nombre de la calle...etc
Vamos que le daría un par de besos a quien haya inventado este sistema de Smartblue y se siente orgullosa que su ciudad, Murcia, haya sido la pionera en instalarlo.
El inteligente semáforo pinta una pequeña sinfonía con los colores rojo y verde dedicada solo a sus ojos negros. La realidad del tráfico desde otra perspectiva.
Besos de colores musicales, queridos Calados y Lectores.