La muerte renuncia a su presa
y lanza su capa de nubes,
alcantarillas de viento
resoplan en cada gesto.
El tiempo mece recuerdos,
da minutos a la vida,
y plagado de sonrisas,
el sol anuncia el mañana.
Mis ojos miran tus ojos
que miran lo que no veo,
que son la muerte y el tiempo
caminando hacia la nada.
Ya solo queda la tarde
que aprisiona la montaña,
que protege los silencios
esparcidos en su seno.
Y un reguero de nostalgia
dibuja en el horizonte
las luces del nuevo día,
la esperanza del mañana.
