Tras volver del viaje del verano, nos situamos de nuevo al timón de esta nave calada, seguras de nuestros deseos, expectantes, mientras esperamos los encuentros que atraiga nuestra bandera, cargadas de energía renovada.
¡A todos, una cálida bienvenida!
Esas nubes blancas que anuncian el fin del verano, y con ellas, los acontecimientos vividos en el corto tiempo del estío. Su significado intrínseco ya nos anuncia su fin, su caducidad, la ruptura... Al final del verano todo vuelve a su lugar, los viajeros regresan embarcados en ríos de luces nocturnas hacia sus hogares, con el sabor agridulce de haber vivido una vida, dentro de otra vida,.. o quizá no...
Nadie como Ludovico Einaudi con su melodía introspectiva que evoca sinceridad y elegancia, cualidades que describen su música minimalista, para recrear ese clima que que adorna la intimidad, cuidadosamente guardada en el recuerdo y nos deleita, haciéndonos revivirla, con nostalgia, con el dolor previsto, tolerable y asumido...de un amor de verano...
¡Muy buen fin de semana calados!
