
Hoy como podéis comprobar, la foto de cabecera no armoniza con nuestro texto, pero hay noticias que saltan ¡¡a primera plana!!
Con todo nuestro cariño...........
Un vistazo al futuro y a las nuevas tecnologías que suben puestos aceleradamente, nos hace pensar que las ideas absurdas de antaño, pura ciencia ficción, pronto formarán parte del panorama futurista, saltando a la esfera de la más pura actualidad.
Hoy nos referimos al "Proyecto Sartre". El futuro de las carreteras; nuestro destino guiado y tutelado por una cabecera de tren. Un convoy de coches tirado por un camión, donde los coches se conducirán solos, a modo de "tren de carretera", conectados al camión por vía inalámbrica. Este proyecto, liderado por la Volvo y financiado por la Unión Europea, que ya está en periodo de pruebas, aspira a contribuir a la disminución de accidentes y a mantener un movimiento fluido por nuestras carreteras.
Soltamos el volante y con mayor o menor desconfianza nos subyugamos al convoy. Domesticamos la velocidad, la conducción temeraria, las distancias arriesgadas, y nos ponemos en manos de esa cabecera de tren. Dicen que ahorraremos combustible, mejoraremos el medio ambiente y respiraremos tranquilos viendo pasar por nuestra ventanilla, a presurosos conductores ansiosos por llegar a su destino, nerviosos, crispados, mientras, nosotros, en la caravana, podremos disfrutar de un tiempo haciendo lo que bien queramos, liberados de nuestra posición tensa y atenta.
Nos alejamos del peligro para evitar el riesgo, sabemos que el factor humano es el que más veces contribuye al accidente, quitandole protagonismo, evitaremos muchos accidentes.
Pero frente a esa "seguridad" impuesta, establecida, controlada por alguien ajeno a nosotros mismos, estamos cediendo en algo. ¿Dónde está el libre albedrío, la capacidad de elección, la máquina bajo control guiada por nuestras manos? ¿Estamos vendiendo libertad a cambio de seguridad? En otro orden de cosas, ¿equivaldría esta cesión a "asegurarnos la paz", como decía Hobbes?
Dice Hobbes que la "seguridad" encierra una importante paradoja, si se sitúa como valor máximo, termina erosionando y aniquilando los demás valores, (libertad, felicidad, igualdad, justicia...) y acaba generando, frecuentemente, un escenario de infinita inseguridad, porque sin valores, individualmente, estaríamos indefensos, no seríamos capaces de actuar objetivamente, en el momento que nos despegásemos de la colectividad. Y entonces uno se pregunta, si vivimos en un mundo en el que nos infunden valores como libertad e igualdad, ¿cómo es posible que la seguridad y la defensa de determinados intereses, se antepongan continuamente a la libertad y los derechos de los individuos?....pero este sería otro tema.
El tema que nos ocupa se puede ver desde varias perspectivas, siempre existe otra esquina donde la misma imagen parece distinta. En este caso, las nuevas tecnologías aplicadas al ámbito del tráfico, que sustituyen la acción del hombre, cumplirán su objetivo: evitar accidentes. No nos podemos oponer a esas propuestas, pero pensemos también otras soluciones, por ejemplo, profundizar en la mejora del comportamiento humano, soluciones que por obtener un beneficio común no haya que renunciar a valores individuales.
Saludos, amigos calados y lectores
Las Gemelas del Sur