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Acariciaba su pelo sedoso, la mirada fija en sus pupilas, los labios entreabiertos y el corazón latiendo rápido. Lo último que vió fueron aquellos increíbles
ojos rasgados de un verde azulado intenso. Se le echó encima sin tiempo para que se diera
cuenta, y lo siguiente que sintió fue un agudo pinchazo y un tremendo dolor. Notó
cómo le clavaba sus afilados colmillos en la garganta, rompiéndole la tráquea e
impidiéndole respirar. Su vida se apagaba, deprisa,
salvaje y espantosamente. Su rostro antes dulce y hermoso, se mostraba ahora terrible y demoniaco, frío y distante. Sus últimas lágrimas resbalaron por sus mejillas mientras ella con sus garras arrancaba el corazón de su pecho.
Punto y final.
Apagó el ordenador y estiró sus músculos. Una extraña sensación recorrió su espalda y erizó sus cabellos. Se metió en la cama y acarició su pelo. Sin
duda –pensaba mientras trataba de conciliar el sueño- aquella historia sería un nuevo éxito de su serie sobre la mujer
pantera. No podia cerrar los ojos ni apartarlos de la cara de ella. Lo último que vió fueron aquellos increíbles
ojos rasgados de un verde azulado intenso.
¡Un saludo Calados! Ah, y que no se me enfade
nadie: ¡que vivan los lindos gatitos!
PD.- Lo siento, es que no tenía una mujer-pantera a
mano.
