Entre la luna y el sol,
el amor teje sus hilos,
y congelado en el tiempo
florece en nuestros recuerdos.
Conscientes de la añoranza,
nuestros ojos, entreabiertos,
nos acercan la nostalgia
de universos paralelos....
Que un día fueron presente
en algún rincón del tiempo,
camuflados de esperanza,
ajenos a la tristeza....
El mundo gira implacable,
y la vida se amontona,
para en cada anochecer
alimentar el ensueño.
El silencio de la noche,
con su oscura dignidad,
recordará lo que fuimos
en un instante pasado.
Volveremos a ser niños
para no crecer jamás...
jugaremos entre risas,
desenfadados y ajenos.
