Muy buenos días de martes, amigos, Calados y lectores:
Vuelvo una semana más a las letras, con un relato breve de mi puño y tecla que lleva por título: EL TABLERO.
¡Disfrutadlo!
Saludos.
Arwen
EL TABLERO
Los dos se miran, no dicen nada, dama y rey, eternos oponentes hasta el final de los tiempos. Apenas los separa medio metro de oxígeno en el ambiente y un tablero de cuadrículas precisas que sujeta las piezas del ajedrez. Reinas, peones, alfiles, caballos...tan perfectamente colocados, alineados en sus posiciones estratégicas con el único y firme propósito de derrotar al otro adversario...como en una batalla de la vida, donde apelando al sentido común y a la lógica, hay un escondido, un exponente, un cuerdo, un loco y hasta un cobarde. Buscando una solución que no tiene ecuación lógica, ni algoritmo milagroso, ni nada con lo que abanderar el "sálvese quién pueda"...no hay manual, ni hay instrucciones, todo vale, todos somos sus jueces y su parte, hasta el momento en el que toman partida hasta mancharse y marcarse...y entonces como en una gran partida de ajedrez...los dos se miran y no se dicen nada, aún a riesgo de saber que con una palabra o un gesto, doblegarían todas las leyes naturales, acercarían sus posiciones y a fin de cuentas...evitarían tantas muertes innecesarias.

Vuelvo una semana más a las letras, con un relato breve de mi puño y tecla que lleva por título: EL TABLERO.
¡Disfrutadlo!
Saludos.
Arwen
EL TABLERO
Los dos se miran, no dicen nada, dama y rey, eternos oponentes hasta el final de los tiempos. Apenas los separa medio metro de oxígeno en el ambiente y un tablero de cuadrículas precisas que sujeta las piezas del ajedrez. Reinas, peones, alfiles, caballos...tan perfectamente colocados, alineados en sus posiciones estratégicas con el único y firme propósito de derrotar al otro adversario...como en una batalla de la vida, donde apelando al sentido común y a la lógica, hay un escondido, un exponente, un cuerdo, un loco y hasta un cobarde. Buscando una solución que no tiene ecuación lógica, ni algoritmo milagroso, ni nada con lo que abanderar el "sálvese quién pueda"...no hay manual, ni hay instrucciones, todo vale, todos somos sus jueces y su parte, hasta el momento en el que toman partida hasta mancharse y marcarse...y entonces como en una gran partida de ajedrez...los dos se miran y no se dicen nada, aún a riesgo de saber que con una palabra o un gesto, doblegarían todas las leyes naturales, acercarían sus posiciones y a fin de cuentas...evitarían tantas muertes innecesarias.








