El mundo está atascado.
La economía está en recesión, y nosotros indignados con esta situación que nos reconcome los higadillos y la moral.
¡Y para colmo, el tráfico imposible!
¿Por qué se producen hoy por hoy esos atascos teniendo a nuestro alcance tan variada tecnología y disponiendo de sesudas directrices europeas?
Porque todos necesitamos llegar, al mismo tiempo, a nuestro destino, nuestro trabajo, un lugar de encuentro… En las corrientes de tráfico rodado, encontramos muchos obstáculos en la calzada que nos dificultan el paso; obras, vallas, cortes de calles, aglomeración...nos ponemos nerviosos, está claro y utilizamos el claxon para manifestar nuestro descontento, nuestra frustración. …es comprensible. Cuando se produce uno de estos atascos, siempre acuden los funcionarios competentes, que a golpe de silbato y mano alzada, gestionan los accesos para restablecer la fluidez de paso. Pero no se les ocurre, aporrearnos el coche, o pincharnos las ruedas por protestar. ¿Qué podemos tener y esperar cuando el tráfico se complica y la situación se pone tensa?: respeto, paciencia y una buena actuación de los encargados de restablecer el orden circulatorio.
Cuando el objetivo es otro y sabemos que por una vía directa "atascada" no podemos alcanzarlo, nos vemos obligados a utilizar una vía alternativa, pues el mensaje de protesta, de enfado y frustración, no llega y como parte activa de la aglomeración, "tocamos el claxon" y acercamos el mensaje a la persona corresponsable de nuestra situación, para facilitarle esa lectura imprescindible que le ayude a "entender, a darse cuenta" Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña”. Y es allí donde encontramos a los funcionarios "competentes" que acuden a estos atascos y en lugar de facilitar y restablecer la fluidez de paso, van colocando obstáculos con un único propósito, soldar una barrera humana de vallas y UIP’s, para impedirnos señalar una injusticia, un descalabro y como todo es arbitrario, “según que, o según quien” se saltan a la torera el respeto, la paciencia y la responsabilidad de una buena actuación, justa y proporcionada.
¡Y luego nos quejamos del tráfico!
”¿Tropezáis con uno que miente?, gritadle a la cara: ¡mentira!, y ¡adelante! ¿Tropezáis con uno que roba?, gritadle: ¡ladrón!, y ¡adelante! ¿Tropezáis con uno que dice tonterías, a quien oye toda una muchedumbre con la boca abierta?, gritadles: ¡estúpidos!, y ¡adelante! ¡Adelante siempre!”
Miguel de Unamuno
Saludos Calados y lectores