Densa bruma y lejanía,
donde cielo y mar comparten
secretos de enamorados
nostálgicos, misteriosos.
Futuro y pasado unidos
precursores de algún sueño
perdido entre los recuerdos
o descendientes, quizás,
de un ayer sin su camino.
Un pensamiento gris
ante un horizonte gris,
bordeado de silencio.
Todo el mundo resumido
en dos muñecos que,
ajenos a su destino,
fecundan con su presencia
tierra y piedra frente al agua.
Y entre la altura del cielo
y lo profundo del alma,
como una guillotina
una lamina de tiempo
para rasgar la nostalgia.
Y en los ojos de la tarde
mas allá de la mirada,
pupilas llenas de invierno
para surcar la mañana....