Era de noche y el viento,
frenético y desalmado,
fabricaba remolinos
que desquiciaban las olas.
Y la luna fría y muda,
iluminaba perversa
mientras la arena huidiza,
se alejaba de la espuma.
Las corrientes mercenarias
de un horizonte impreciso
descargaban los deshechos
del naufragio ante la orilla.
El sueño de su recuerdo
ilumina mi memoria
y la plata de la luna
fue testigo y mi presencia..
de una figura arrastrada
por la corriente a la costa,
entre maderos y objetos
llegados de no se sabe.
Y entre silbidos de viento
y lluvia contra las aguas
como en historias de dioses
una voz que susurraba,
abandona tus recuerdos,
olvídate del pasado,
ignora tu propia muerte
y empieza una nueva vida
de espaldas al mar maldito.....
No retrocedas, no mires
el infinito que acecha
pues entre rocas y guijarros
encontrarás tu final.....
Desde esa noche la playa,
y todo el azul infinito,
contemplan con aflicción,
su imagen de piedra gris.
Varada ya para siempre
en la orilla, entre la arena.
Y mi corazón, herido,
partido por el recuerdo,
se desmorona e inunda
los huecos de su presencia,
y reverdece su pelo
como agitado y salvaje.
Y crece por el amor
entre sus lineas de piedra
y va creando raíces
para su imagen eterna.
