
Muy buenas madrugadas, amigos, Calados y lectores:
Vamos a volver un martes más a las teclas, sin arañas, ni tejidos, pero si a las letras y al golpear de las teclas, para traeros hasta aquí...Sólo una Calada más...
¡Disfrutadlo!.
Saludos.
Arwen
Vamos a volver un martes más a las teclas, sin arañas, ni tejidos, pero si a las letras y al golpear de las teclas, para traeros hasta aquí...Sólo una Calada más...
¡Disfrutadlo!.
Saludos.
Arwen
PASTA AL DENTE
-No sabía que vendría a cenar.
- Ni yo tampoco. Pero acabo de acordarme que tengo sobras de macarrones en la nevera.
- Estarán bien, siempre cocinaste de maravilla.
Fue un encuentro conmigo mismo, un decálogo de las cosas ya sabidas, de los entresijos que amasamos sin agua, ni harina, como buscando más allá de nuestras cocciones personales, del fuego lento de nuestras emociones y de las hornadas de nuestros sentimientos. Y aún así, cuando uno ha vivido con el corazón en la mano, ladeando precipicios de sensaciones enfrentadas es cuando importa como somos, bajo la piel de esta telaraña de bytes que tejemos a diario sin arañas, ni telares, ni presas, bajo los códigos binarios que nada entienden de nosotros pero que transmiten a la perfección un buen número de ceros y de unos, alineados como ejércitos feroces, para desafiar a los que estáis ahí, al otro lado. Y en esa realidad ecuánime de nuestros deseos, en ese devenir de nuestras teclas, que importa como nos llamemos, quienes seamos, si se nos va a conocer por nuestros actos.
- No hay sobras de macarrones en el estante superior del frigorífico.
- No importa, vine ya cenado.
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